Murió Totó la Momposina. La estrella, Decía Ella, Era La Música Colombiana.

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Sonia Bazanta Vides nació en Talaigua, un pueblo a orillas del Magdalena donde la cumbia no era un género, era el aire. Murió el 17 de mayo en Celaya, México, rodeada de sus hijos. Tenía 85 años.

Creció en Bogotá después de que su familia huyó de Talaigua durante La Violencia. Su madre, antes de instalarse del todo, volvió al pueblo a buscar los instrumentos. En el barrio Restrepo, la casa de los Bazanta Vides se convirtió en punto de encuentro para músicos, estudiantes costeños e intelectuales que llegaban a escuchar lo que la ciudad no ofrecía en ningún otro lugar. Ahí aprendió todo. Años después estudió en La Sorbona, historia de la danza, coreografía, organización de espectáculos, y eso la llevó a recorrer Europa, Asia, África, América. Estados Unidos, Francia, Polonia, Suecia, Yugoslavia, la Unión Soviética. La cumbia del Magdalena en todos esos escenarios.

Durante seis décadas llevó la cumbia, el bullerengue, el porro y el mapalé a escenarios que nunca habían escuchado esas músicas. No las tradujo ni las suavizó, las presentó con toda la percusión, con toda la voz, con todo el peso de las comunidades ribereñas que las habían cargado antes que ella. La industria nunca supo qué hacer con eso. No había categoría para una mujer que llenaba teatros en Europa con tamboras y bullerengue. Eso que desde afuera parecía terquedad era una convicción: la música no le pertenecía a ella. “Yo no soy la estrella, la estrella es la música colombiana.”

En 1982, cuando Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en Suecia, Colombia mandó a Totó la Momposina. No era un detalle protocolar, era una declaración. Si el mundo iba a entender de dónde venían las historias de Gabo, tenía que escuchar primero de dónde venía la música.

Se despidió de los escenarios en 2022, en el Festival Cordillera en Bogotá. Una afasia le estaba afectando el habla. Su hijo Marco Vinicio lo dijo esta mañana con una honestidad que duele: “Ella murió tranquila. Y para nosotros es un descanso porque una mujer como ella, con tanta vitalidad y tanta energía, ya no respondía físicamente.”

Su cuerpo será trasladado a Bogotá el 27 de mayo. El homenaje póstumo será en el Capitolio Nacional.


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